La contaminación digital es una realidad

Publicado el 18 marzo, 2021 por SIGRE

La contaminación y el impacto medioambiental de nuestras actividades diarias va mucho más allá del consumo de recursos. Gran parte de nuestro tiempo la pasamos en Internet, ya sea por trabajo, por ocio… ¿y sabías que la contaminación digital también existe?

No debemos olvidarnos que vivimos en la era digital y que nuestra actividad en la red también tiene un impacto ambiental. La distribución y el flujo constante de imágenes, vídeos e intercambio de datos a través de los teléfonos, ordenadores o dispositivos móviles generan una contaminación digital y cada vez son más las evidencias de su efecto sobre la conservación del medio ambiente.

Si pensamos que cada minuto se envían en el mundo alrededor de 200 millones de correos electrónicos, 40 millones de mensajes de WhatsApp, se visualizan más de 4 millones de vídeos en Youtube o se suben 350.000 stories en Instagram, pensemos también que detrás de cada porción de dato hay una infraestructura de cables, centros de datos y servidores que consumen energía para almacenar y transmitir. Los expertos estiman que en 2030 nuestra actividad en la nube demandará el 51% del consumo energético mundial.

Además, nuestra actividad digital tiene una inesperada huella de carbono: se estima que cada mensaje de correo electrónico genera entre 0,3 y 50 g de CO2 y cada búsqueda que realizamos en Internet genera entre 1 y 10 g de CO2.  De hecho, una investigación del grupo de expertos en el cambio climático The Shift Project mostró que más del 4 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero se generan por las tecnologías de la comunicación. Esta cifra podría multiplicarse en los próximos años, de tal forma que el uso de electricidad para la Red supondría alrededor del 23 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero emitidas a nivel mundial en 2030.

Combatir la contaminación digital

El contenido que generamos y compartimos en la red es una fuente inagotable de contaminación que podemos evitar y controlar con sentido común, para conseguir que una presencia digital responsable con nuestro entorno:

  • Limpia y ordena regularmente la bandeja de entrada del correo y de otros programas de intercambio de información: el 85% de los correos o mensajes que recibimos son “no deseados”, pero sin embargo seguimos rodeados de información innecesaria.
  • Piensa dos veces antes de enviar archivos. Para no sobrecargar la nube, reduce el peso de los mensajes enviados por correo o a través de las redes.
  • Vuelve a pensar si la información compartida es necesaria, interesante y relevante para los destinatarios o seguidores de tus redes sociales. Evita convertirte en fuente de spam o de cadenas de mensajes sin sentido.
  • Ordena el contenido de tus dispositivos (fijos y móviles) y elimina los elementos innecesarios (fotos, videos, mensajes). Además de reducir la contaminación digital, mejorarás el rendimiento y el consumo energético de tus dispositivos.
  • Reduce al mínimo las suscripciones a boletines y publicaciones varias, que son una fuente de spam: realmente ¿cuántos mensajes abres o lees de los productos o servicios a los que estás suscrito?

Cierra el círculo de tu responsabilidad medioambiental: si reciclas habitualmente tus residuos domésticos en los correspondientes cubos amarillos, verdes, azules o los restos de medicamentos y sus envases en el Punto SIGRE más cercano ¿por qué no hacer lo mismo con tu producción digital y tu presencia en la Red?

El futuro del planeta está en tus manos y la contaminación digital ya es una realidad que debe frenar su escalada.

 

Fuentes:

Estudio University College London

Visual Capitalist

Greener, Energy-Efficient and Sustainable Networks: State-Of-The-Art and New Trends

ShiftProject. Informe “Déployer la sobrieté numérique”

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