Alérgicos a la contaminación y al cambio climático

Publicado el 23 abril, 2024 por SIGRE

Tras las copiosas lluvias con las que dimos entrada a la primavera y el sol que ya empieza a brillar en todo su esplendor, las plantas ya pueden polinizar trayendo consigo las inevitables alergias.

Y es que se estima que la prevalencia de las alergias en las últimas décadas se ha quintuplicado en los países desarrollados, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) las clasifica entre las seis patologías más frecuentes y cataloga esta patología como ‘la epidemia no infecciosa del siglo XXI”.

La alergia al polen afecta a cerca del 15% de la población española, pero la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) calcula que en 2030 uno de cada cuatro españoles sufrirá esa alergia.

Las alergias pueden deberse a factores de todo tipo, ¿pero sabías que el cambio climático y la contaminación contribuyen al aumento de estas?

¡Sigue leyendo y te lo explicamos!

El aumento de la concentración de polen en el aire debido al cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos incrementa el riesgo de sensibilización y alergia en personas susceptibles. Se estima que para el año 2100, la cantidad de polen producido durante la temporada de floración podría aumentar en un 40%. Además, algunas especies de plantas más débiles están siendo reemplazadas por otras que producen pólenes más agresivos y que se mantienen más tiempo en el aire.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) advierte que cada vez hay más evidencia científica que apoya los efectos nocivos de la contaminación del medio ambiente en la salud respiratoria. Un estudio ha constatado que la contaminación predispone al sistema inmunológico a ser más proinflamatorio, incluso en personas sanas, y a una mayor respuesta de tipo alérgico en asmáticos, ya que la contaminación induce un efecto sinérgico con los alérgenos que hace que estos sean mucho más potentes y aumente la reacción de las personas asmáticas frente a estos.

Como vemos, podemos protegernos de las alergias cuidando el planeta, puesto que la salud humana y la salud del medioambiente están íntimamente relacionadas (“One Health”).

Una manera sencilla es a través de la correcta separación en origen de los residuos que generamos en nuestros hogares. Cada seis o doce meses es recomendable realizar una revisión del botiquín doméstico. Si encontramos medicamentos caducados o en desuso será el momento de llevarlos al Punto SIGRE, junto con sus envases y prospectos, para cerrar adecuadamente su ciclo de vida y cuidar el medioambiente.

Al contendor blanco de las farmacias hay que llevar los envases vacíos de medicamentos (cajas de cartón, blísteres de plástico o aluminio, frascos de vidrio, sobres, inhaladores, viales, tubos de pastillas, pomadas, etc.) y sus prospectos, además de los restos de medicamentos caducados o en mal estado de conservación y la medicación sobrante de tratamientos ya finalizados.

Puedes echar un vistazo a este ecoconsejo y a otros en esta otra entrada de nuestro blog:  https://www.blogsigre.es/2023/04/27/consejos-para-combatir-la-alergia-al-polen/

 

Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y National Geographic

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